Por: Fernando Sierra Ramos
Representante a la Cámara por el Meta
@Fsierraramos
Con alegría, la semana pasada recibí cientos de mensajes en apoyo a la gestión desarrollada para frenar la posible explotación petrolera en proximidades de diversos Parques Nacionales en el departamento del Meta, dentro de la región del AMEM (Área de Manejo Especial de La Macarena). En frío, hay varias cosas que por medio de esta columna pretendo dejar claro con motivo del revolcón que el otorgamiento de esta licencia produjo.
Lo primero que hay que decir es que la amenaza de La Macarena no es sólo la exploración y explotación petrolera; las Farc son la principal amenaza de Caño Cristales, no por las recientes declaraciones que pretenden convertir la misma en ‘territorio de paz’, sino por el crimen ambiental de ejecución sucesiva que a través de la tala de árboles ubicados en ecosistemas de cuidado y estratégicos, buscan implantar su modelo narcotraficante de siembra de arbusto de coca.
Varios fueron los medios de comunicación que oportunamente atendieron al llamado ciudadano, al que como Representante me sumé en defensa de La Macarena; otros en busca de su excelencia periodística acudieron al lugar de los hechos para conocer de primera mano lo que estaba pasando en La Macarena; lo que notaron con asombro es que a pesar de que pretendían encontrarse con maquinaria petrolera, el mayor daño ambiental producido en el parque no está en manos de las petroleras sino en manos de las Farc.
La primera conclusión que dejo de lo dicho es que aplaudo el movimiento nacional enfocado a defender Caño Cristales, y espero el mismo no quede en el revocamiento de una licencia, a Caño Cristales se lo están comiendo las Farc a través de su feroz depredación con fines narcotraficantes.
Por otro lado quiero rechazar de forma contundente la improvisación que se ha venido presentando desde hace años en la ANLA (Agencia Nacional de Licencias Ambientales) en cabeza de Fernando Iregui, quien sin escuchar a la comunidad, y sin conocer los conceptos de las corporaciones encargadas, otorga licencias de manera aleatoria. Lo que pasó con la licencia otorgada en La Macarena es solo una muestra de lo que ocurre en todo el país. Los retos del próximo director de la ANLA deben ser escuchar más a los pueblos, escuchar más a los expertos y menos a los petroleros.
No soy un opositor a las petroleras, estas empresas pueden enriquecer las dinámicas de los municipios, generar empleo y cumplir con sus obligaciones sociales en las regiones; pero aquellas que quieren aparentar épocas de la conquista española, que vienen toman, dañan y se van, deben ser abolidas del territorio nacional.
Colombianos, La Macarena nos necesita, nos tenemos que unir en torno a la defensa de su biodiversidad arrebatada por los narcotraficantes de las Farc que en su afán de exportar cocaína nos está dejando sin selva, sin Caño Cristales y sin gran parte de nuestro departamento. #YoDefiendoLaMacarena

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