Por: Óscar Alfonso Pabón Monroy/ Comunicador Social comunitario
En la fecha de hoy, 2 de febrero, se celebra a nivel internacional el Día de los Humedales.
Los humedales son ecosistemas que representan cifradas importancias ambientales.

Para el caso de los villavicenses de ayer, recuerdo que a dichos abundantes ecosistemas les decíamos «Chucuas», a las que además les ignorábamos las importantes funciones naturales que cumplen. Bueno, igual hoy eso último ocurre, al punto de que ya están casi extinguidos.
Me entero que para la celebración de este año en la capital metense hay programadas algunas actividades ambientales, incluido un recorrido en bicicleta previsto para el siguiente domingo, por algunos de los humedales que aun quedan en el perímetro urbano de Villavicencio.
Desde mi visión propositiva regional, estimo que le hará bien a nuestros humedales, además de ser reservas protegidas, que las autoridades ambientales, turísticas y educativas (media y universitaria) les den la calidad de «Parques Biológicos Naturales, PBN, y como tal convertirlos en sitios de interés ecoturístico, cuyos manejos seguirán los protocolos previstos para dichas actividades.

El ecoturismo es posible practicarlo en los humedales que aún nos quedan en la zona urbana.
Al brindarles dicha categoría, la de «Parques Biológicos Naturales» PBN, se generarán crecientes grados de conocimiento, valoración, apropiación y defensa por parte de la comunidad.
Igual nuestros bancos genéticos, son los mejores laboratorios naturales -en zona urbana- para quienes cursan estudios de Ingeniería Ambiental, Biología y de otros programas académicos.
Hacer lo anterior, no ocasiona mayores costos presupuestales, y en cambio sí le cambiará la triste suerte que por acciones antrópicas hoy afrontan las tradicionales «Chucuas», digo: Humedales.
Además, se apoyará el trabajo de las ONG ambientalistas que en la actualidad cumplen labores de Vigías de dichos patrimonios naturales.
Mi propuesta, que apunta a mejorarle la salud a dichos ecosistemas, es aplicable en otros territorios de la región orinoquense.

Diáfanas son las aguas de Caños Negros, cuyo nacedero se localiza dentro del humedal Coroncoro de Villavicencio.
Ilustro esta nota con fotos tomadas en el villavicense humedal Coroncoro, el que además de su riqueza de fauna y flora, es nacimiento de Caños Negros, nombre muy contrario a la belleza de sus cristalinas aguas que desembocan en el río Guatiquía.

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